Nada sobre la Nada

El Estado, como las leyes e instituciones se constituyen y justifican sobre si mismas, no existe argumento exterior a ellas que pueden justificar su existencia. Por lo tanto, su creación espontanea surge de la nada, su esencia es la nada, por ende siempre serán nada.
Dentro de ese desastroso festín de superfluos conceptos y valores de la moralina judeo-cristiana, existe una amalgama de aquellos valores que mutilan al individuo. En esa categoría entra el sedante llamado tolerancia o respeto.

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PTLS

Pornografía terrorista
destruyendo tu moralidad
monos con navaja
escribiendo en lenguas muertas.

Cientos de conspiraciones
flotando como el éter.

Luditas sexuales
saboteando en la cama
de los ciudadanos vestidos
con sotana.

Las ratas danzan
en el panteón de la democracia
nostálgicas y ebrias
recuerdan y esperan con anhelo
el retorno de la peste negra.

Los esbirros de Satán
caminan hacia ninguna parte
escuchando los balbuceos
de un poeta maldito
drogado de acracia.

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ODIO

La propaganda del caos, escrita con pólvora y alcohol. una basta prosa provenida de la nada, aúlla contra la moral. 100 puñaladas atravesando la fría piel del cotidiano. La palabra impresa en sangre y odio. Versos antisociales, apología marginal desvaneciéndose entre el humo del sinsentido

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Octubre28

I
Necesito un lugar aparte. Necesito un lugar y un lenguaje aparte: un lugar de letras, de calma, de estar, necesidad sin causa mayor excepto la mía. Las pastillas adormecen, suprimen: no quiero suspensión, las drogas te suben tanto que la vuelta a la realidad termina resultando mucho más violenta que aquella violencia de la cual no quiero tener conciencia: no quiero caos –por ahora–. El alcohol pareciese ser la solución más concreta, momentánea pero concreta al fin y al cabo, evoca la nostalgia por un lado y la conciencia de lo que –no– se tiene, de un modo fuerte e imponente, pareciese que te golpea con cierta ambivalencia a fin de mostrarte cómo funcionan las cosas.
Necesito un lugar aparte porque ya no puedo esconderme tras de ti; porque tus ojos me resultan ajenos, las pupilas no ofrecen refugio para dos, las pestañas no dan abasto para un mundo fuera del mundo, ya no puedo esconderme: porque tus cicatrices son culpa y sentido compartido, que ahora duelen más que la quemadura misma. Duele porque se perdió el efecto calmante, porque se desvirtuó el sentido de nuestras funciones, porque el daño es inherente, innato a una condición que nunca nos perteneció, de aquella que nunca nos sentimos parte.  

II
Camino, porque el encierro en claustrofóbicos amigos de las convulsiones tarde o temprano termina por hacer los suyo. Aún fuera me asfixio, asfixia sucia, asfixia puta, más puta que la luna y los que nos perdemos en ella. Lograda la calma vienen las palabras, palabras que no salen, ideas que se frustran más que aquél que no puede vomitarlas, y sigo sola… y aún sola sigue la necesidad de hablar, hablar a nada y de todo. Crear el lenguaje que no se conoce, trabajar los gestos, mirar de nuevo, perderme en otros ojos y conocerlos otra vez, hacerlos mi hogar. No mío, como algo propio, mío en el sentido de acogida, de saber que se puede llegar a un lugar después de todo; abstracto, quizás superfluo y sin embargo uno de los más puros donde se podría estar.

III
Buscar, buscar, encontrar nada, encontrar, perder, seguir buscando. Nadar en la memoria, sumergirse en los recuerdos. Incendiar: quemar los espacios, quemar la infancia, el pasado construido, esa construcción artificial de la cual nos jactamos por haberla vivido de modo mejor, la que nos da el pie para burlarnos de los que aún tienen fe en el tiempo. ¡Ay, el tiempo!, inventar temporalidades para condicionar, como si ya no fuese tortura suficiente ordenar las horas en un fin del cual me hicieron partícipe sin preguntar. Y vuelvo al relato sin fondo, a preguntarme por qué estoy acá, a mirar la taza de té y esbozar una sonrisa a la porcelana y a la realidad que nunca harán de estas palabras algo que llegue a quien quiero. Dicen que mezcla rara hay entre el placer que causa dañar a quien se quiere; digo que, desde el otro lado el placer no se entiende con el dolor, sino con desprenderse y desprehenderse, d-e-s-p-r-e-h-e-n-d-e-r-s-e, así como aprender y aprehender… pero con conceptos inventados.
Cambiar la forma, deconstruirse, no como idea, sino como estructura; dejar la piel en el negativo, perder, salir.

IV
Y despertar, de golpe, cual pesadilla a las 4 am. “El amor siempre ha sido uno de los procesos más irracionales ante los cuales me he enfrentado; no escribo por amor, sino para desahogarme, para creer que he zafado de él sin caer nuevamente, sin enloquecer, sin pastillas, sin remedios. Buscar querer, querer quererse, dejando atrás el peligro de aquello; la amenaza de amar sin la lucha de los egos ni el deseo por destruirse, no quiero sentir amor –este amor–, porque no he podido vivirlo sin sentir arrepentimientos, rencores y desgastes.”
Cuando lo dije, miré atentamente la espalda descubierta, suave, el espacio frágil y vulnerable que me hace creer, de vez en cuando, que estoy frente a uno de los animales más inofensivos de la esfera… Para el constante desencanto, un silencio y ronquidos automáticos. Hablar sola, voltear, buscar la ropa, vestirse y caminar a casa. Mañana amarga, café amargo, amargo el día, amargo tú.

V
Y vuelvo a la necesidad; buscando lo que no llega. Donde no me quede con las palabras en una mano, con los gestos en la otra, con la ternura en los ojos cansados, con la rabia en la boca. La pena en las piernas, la angustia en el pecho, el nudo en la mente.
El vino a la izquierda, la soledad a la derecha, aunque en un planeta tan pequeño, la lógica podría ser inversa y nadie lo notaría, más cuando en un planeta mayor no se percibió nunca nada de lo que se quiso entregar. El cuerpo dispuesto a todo se cansó, desapareció.

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Sobredosis

Una noche fatigado, abrí mi refrigerador, como era de esperar, no encontré nada comestible. Excepto una mitad de un limón (que lleva casi el mismo tiempo que yo llevaba gastando oxigeno en el mundo. También tenía una dura mitad de una marraqueta, tan dura como la luma de un paco. Resignado, maldije a dios, a la sociedad, al capitalismo, a mi perro y a mi pobreza. Iba a cerrar la puerta del refrigerador, hasta que vi una caja de leche, revise la fecha de vencimiento. Todo limpio, era bebestible y no un fétido veneno para los hambrientos incautos.

Bebí un par de vasos, mi hambre no se satisfacía. Observé alrededor, pero no había comida. Las paredes no lloran ni pan, ni sopa. Triste caminé hacia mi habitación, hasta que recordé que tenía ibuprofeno, sin meditarlo mucho, busqué y tomé las pastillas, junto a un vaso de leche.

Desperté medio muerto en el piso de mi habitación, intenté levantarme, pero estaba desorientado y mareado, gatee a mi cama y me dije a mi mismo: "Si me muero que sea por un brutal cocktel de pastillas y alcohol, pero nunca, nunca por una miserable sobredosis de una pastilla de ibuprofeno y un par de vasos de leche.

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La tele

Hace un par de días
vi la televisión,
pero luego de ver un par de canales
la apagué.

No quería volverme loco.
Salí de mi casa a respirar,
En ese momento
una señora se asoma
por una esquina.

Creo que la había visto
en mi fugaz zapping,
luego de pensar un poco,
tembloroso
llegue a la conclusión
que vivo en una televisión

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Bastardxs

Siempre que ando en micro
veo por la ventana.
Lo único que veo son miles de
borrosas caras,
que al igual que yo, blasfemo y bastardo
voyeristamente analiza
otras caras borrosas que ve pasar,
las cuales nunca más aparecerán
delante de sus ojos o los mios

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Rutina

Todos los días son el mismo
¿Es que acaso estoy dentro
de la rutina sin que me lo preguntaran?
Asquerosa desdicha la mía,
un pestañeo y las ludicas
palabras de ayer cambiaron
a un hábito engañoso.
El hoy transformó en la
pesadilla que siempre estuvo allí

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Domingo

Vaganbundeos Dominicales
para refrescar la mente
un viernes perdido en el humo,
un sábado ahogado en una botella,
ocultan su existencia al sonar de las
cebolleras melodías de las ventanas
tapadas con cartón.

Mientras, un viejo
que lleva 40 años borracho,
traga saliva y sangre,
para decirme que ha
firmado el certificado
de defunción
del mar muerto.

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Contradicción.

Quemame.
Hazme mierda.
Hazme reír,
Hazme algo...
Corta mis muslos
Corta mis venas.
Mienteme,
Provocame...
Escupe y eyacula.
Promete...
Sigue prometiendo.
No pares nunca.
No cumplas.
Quedate a kilómetros de mi...
Conspira,
Vuelve.
No vuelvas.
Sacame la ropa
Sacame el odio y
El asco que siento.
Tomemos vino y follemos.
Caigamos en el vacío, en el silencio eterno.
Dejame la herida sangrando
Deja el cuchillo intacto.
(No lo toques)
Borrame, como siempre.
Yo te creí...
Te la compre.
AHORA
Leeme  yo te escribo.
Deja mi locura.
No la toques,  no me cambies.
No me domestiques...
Besame y tocame .
Duerme y sueña contigo.
Conmigo no.
No pidas mucho, no tengo nada.
SOY NADA.
Mojate
Mojame
Limpia y ensucia.
Tomame...
Te quiero, pero no.
Confusión y caos en mi korasón.
Viaja.
Viaja por mi cuerpo...
Suma mis lunares
Yo sumare los tuyos.
Las constelaciones de tu cuerpo me llaman.
Hagamos
Hagamos todo y nada.
Salgamos de aquí juntos
Corramos somos libres.
NO.
¡Yo no quiero nada!
Tu compañía ...
Ya no
No sé
Me mareo y pierdo.
Bailemos un poco .
Salgamos de todo
Y vuelve...
Te extraño.
Vuelve a herirme
Vuelve a Mentirme
Vuelve a irte
Nuevamente .
          Luna acalorada.

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